De qué hablamos
La protección pasiva contra incendios es el conjunto de medidas que forman parte del edificio y actúan sin que nadie las active: la resistencia al fuego de la estructura, los muros y techos que dividen la nave en sectores de incendio, los sellados de los huecos que atraviesan esos muros y las puertas cortafuegos. También la reacción al fuego de los materiales y el diseño de la evacuación.
La protección activa es la otra mitad: detección, alarma, extintores, bocas de incendio, rociadores y control de humos. Se instala, se mantiene y se revisa por otras empresas y con otro reglamento. Las dos se complementan: la activa intenta apagar el fuego y la pasiva gana el tiempo para que eso sea posible.
Cuándo se plantea
La protección pasiva se decide en el proyecto de la nave: cuántos sectores, qué resistencia tiene cada elemento, dónde van las puertas. Por eso aparece al abrir, ampliar, reformar o cambiar de actividad, y cuando una inspección periódica comprueba que los requisitos constructivos siguen en buen estado y encuentra algo roto, abierto o sin proteger.
Qué incluye un proyecto bien hecho
- Estructura: pintura intumescente, mortero proyectado o placas sobre vigas y pilares.
- Compartimentación: muros, tabiques y techos con la resistencia EI del sector.
- Sellados: pasos de cables, tuberías y conductos, y juntas entre elementos.
- Cierres: puertas y portones cortafuegos, compuertas en conductos.
- Revestimientos: materiales con la reacción al fuego exigida.
Qué mueve el precio
- Qué medidas entran: no es lo mismo proteger una estructura que sectorizar una nave entera.
- La resistencia de cada elemento, que marca espesores y productos.
- Cuántos pasos de instalaciones hay que sellar: en naves con muchas bandejas, pesan.
- El estado de partida: obra nueva o corrección de lo que falló en una inspección.
Cuánto cuesta
Cada medida se presupuesta por su unidad: metro cuadrado de estructura o de muro, sellado por paso, puerta por unidad. Los rangos publicados de ignifugación de estructura están en la página de precio; el total de tu nave sale de la visita.
Errores que salen caros
- Pensar que con extintores y rociadores basta. La activa no sustituye a la pasiva que exige el proyecto.
- Abrir huecos en un muro de sector para pasar instalaciones y no sellarlos. Es de lo primero que se ve en una inspección.
- Dejar puertas cortafuegos calzadas abiertas. Un cierre que no cierra anula el sector.
Qué dice la normativa
En los establecimientos industriales, los requisitos constructivos están en el anexo II del Real Decreto 164/2025: resistencia de los elementos que delimitan sectores, de la estructura portante, de las puertas y de los pasos de instalaciones. Su artículo 13 obliga a una inspección periódica por organismo de control, al menos cada 5 años, que comprueba que tanto la protección pasiva como la activa siguen en correcto estado.
Situaciones habituales
Una nave que separa el almacén de la zona de producción con un muro de sector; una reforma que mete instalaciones nuevas atravesando muros ya sectorizados; una inspección que encuentra puertas sin cierre automático y pasos de cables abiertos.