De qué hablamos
Una pintura intumescente es un recubrimiento que, a partir de cierta temperatura, aumenta mucho su volumen y forma una capa esponjosa que retrasa el calentamiento del acero. En condiciones normales es una película fina, de pocas décimas de milímetro, que deja ver la forma de la estructura.
No hay que confundirla con la «pintura ignífuga» que se vende para tratar superficies: mejorar cómo reacciona un material al fuego no es lo mismo que dar a una viga una resistencia de 60 minutos. Para estructura lo que cuenta es un sistema ensayado: imprimación, capa intumescente y, si hace falta, capa de sellado.
Cuándo se plantea
Es la opción habitual cuando la estructura queda vista, cuando la resistencia exigida es baja o media (R 15 a R 60, y según producto R 90) y cuando el acabado importa: naves con oficinas a la vista, zonas de exposición, estructura de cubierta visible. Para R 120 o grandes superficies ocultas, normalmente compensa más el mortero.
Qué incluye un proyecto bien hecho
- Chorreado o limpieza del acero y eliminación del óxido.
- Imprimación compatible con la pintura intumescente del sistema.
- Capas de intumescente hasta el espesor de película seca que marca el ensayo para ese perfil y esa R.
- Capa de acabado o sellado si hay humedad o ambiente agresivo.
- Medición del espesor seco con equipo y certificado de aplicación.
Qué mueve el precio
- El espesor de película seca, que sube con la resistencia y con la esbeltez del perfil. Una partida de referencia de CYPE pide 299 micras para R 15; un R 60 o un R 90 piden bastante más.
- El número de capas y los tiempos de secado entre ellas.
- La preparación: estructura nueva imprimada o vieja con óxido.
- El ambiente: interior seco o zona húmeda que pide sellado.
Cuánto cuesta
Los rangos publicados de pintura intumescente por metro cuadrado, según la resistencia, están con sus fuentes en la página de precio. El bote de la tienda no es el precio de la obra: el espesor, la preparación y el certificado son la mayor parte, y el precio de tu obra sale de la visita.
Lo que suele complicarse
El fallo más común es de espesor: capas finas que dan buen aspecto y no llegan a la resistencia. El segundo, la incompatibilidad entre imprimación, intumescente y acabado, que hace que el sistema no se comporte como en el ensayo. Por eso quien aplica tiene que medir y certificar lo aplicado.
Errores que salen caros
- Comprar la pintura y aplicarla con medios propios. Sin medición ni certificado, para la licencia es como si no se hubiera pintado.
- Mezclar marcas en el sistema. Imprimación, intumescente y acabado tienen que ser los del ensayo.
- Usarla donde la R exigida la supera.
Situaciones habituales
Una nave con la estructura de cubierta vista sobre la zona de oficinas; un pilar metálico en un local comercial que el proyecto quiere dejar visto; una ampliación pequeña donde montar una máquina de proyección no compensa.