De qué hablamos
Una estructura de acero sin proteger pierde capacidad portante en pocos minutos de incendio: el metal se calienta deprisa y deja de aguantar la carga. Ignifugar la estructura metálica es recubrir vigas, pilares, cerchas y correas principales con un sistema que retrasa ese calentamiento hasta el tiempo que exige la norma, expresado con la letra R y los minutos: R 30, R 60, R 90, R 120.
No se protege todo. El reglamento industrial exige resistencia a los elementos estructurales principales con función portante; los secundarios, cuyo fallo no compromete la estabilidad global, la evacuación ni la compartimentación, no la precisan. Distinguir unos de otros es trabajo del técnico del proyecto, y ahorra mucho metro.
Cuándo se plantea
Se plantea al abrir una nave nueva, al ampliar o reformar aumentando superficie o riesgo, al cambiar de actividad y dejar de ajustarse a lo registrado, o cuando una inspección detecta estructura sin la resistencia que le corresponde. Una nave que ya estaba registrada no tiene que ignifugarse solo porque haya cambiado el reglamento.
Qué incluye un proyecto bien hecho
- Identificar qué elementos son principales y qué resistencia se exige a cada zona.
- Medir perfiles y calcular su masividad, porque de ella depende el espesor.
- Preparar la superficie: limpieza, óxido fuera e imprimación compatible con el sistema.
- Aplicar el sistema elegido con el espesor que da el ensayo del producto para ese perfil y esa R.
- Medir el espesor aplicado y emitir el certificado de aplicación.
Qué mueve el precio
- La R exigida: más minutos, más espesor, y a veces otro sistema.
- El perfil: las vigas esbeltas necesitan más protección que las macizas para la misma R.
- Si queda vista: la pintura se paga por el acabado; el mortero, oculto tras un falso techo, sale más a cuenta.
- La altura y el acceso, sobre todo con la nave en funcionamiento.
Cuánto cuesta
Los rangos publicados por metro cuadrado de superficie protegida, con sus fuentes, están en la página de precio de la ignifugación. Aquí no damos cifras: el de tu estructura sale de la visita, midiendo los perfiles.
Errores que salen caros
- Proteger toda la estructura por si acaso. Los elementos secundarios no lo necesitan: que el técnico los identifique.
- Elegir el sistema por el precio del metro sin mirar la R. Una pintura para R 30 no llega a R 90.
- Pintar sobre imprimación incompatible. El sistema entero pierde el ensayo que lo avala.
Qué dice la normativa
En naves e industrias, la resistencia mínima de la estructura principal la fija la tabla 2.5.1 del anexo II del reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales (Real Decreto 164/2025), según la configuración del edificio y el nivel de riesgo intrínseco. Dos ejemplos de esa tabla: un edificio tipo C (aislado, a más de tres metros de otros) de riesgo bajo pide R 30 sobre rasante; uno tipo B (adosado o a menos de tres metros) de riesgo medio, R 90. La estructura principal de cubiertas ligeras tiene valores reducidos (tabla 2.5.2) si se cumplen sus condiciones. En locales y otros usos no industriales, la tabla 3.1 del CTE DB-SI. Lo contamos en la guía del RSCIEI.
Situaciones habituales
Una nave de pórticos metálicos que se amplía con un segundo cuerpo adosado; un almacén que pasa a guardar mercancía de más carga de fuego y sube de nivel de riesgo; una estructura con cerchas vistas que el proyecto quiere dejar pintadas y no ocultas.