El circuito, paso a paso
- Rellenas el formulario. El corto, que está en todas las páginas, o el completo de pedir presupuesto, si quieres indicar la resistencia que te piden o adjuntar el proyecto o el informe de la inspección. Es el único canal: no hay teléfono ni chat.
- Revisamos la solicitud a mano. Una persona comprueba que tiene lo mínimo para poder presupuestarse y que los datos de contacto son reales. Si falta algo importante, te escribimos antes de pasarla a nadie.
- Buscamos quién cubre tu zona. Si hay una empresa aplicadora que trabaje en tu provincia y haga el sistema que necesitas, se la pasamos a una sola y te decimos a cuál: nombre de la empresa y cómo se va a poner en contacto contigo.
- Si todavía no tenemos a nadie, te lo decimos. No guardamos tu solicitud esperando ni se la pasamos a quien no va a ir.
- La empresa te contacta, visita la nave, mide la estructura y te da su presupuesto. A partir de ahí la relación es entre tú y ella, y decides tú.
Qué datos pedimos, y por qué
Cada campo del formulario está porque una empresa aplicadora lo necesita para saber si el trabajo le encaja antes de desplazarse:
- Quién lo pide: la empresa titular, la ingeniería que lleva la obra o un particular. Cambia quién decide y quién firma el presupuesto.
- El edificio: nave, almacén, local u oficina. Una nave va por el reglamento de establecimientos industriales; un local, por el Código Técnico.
- El motivo: licencia, ampliación, reforma, cambio de actividad o inspección. Dice si hay un proyecto detrás y si hay una fecha que cumplir.
- La superficie aproximada: separa un trabajo de unas pocas vigas de la estructura entera de una nave. Si no la sabes, puedes marcarlo: la solicitud entra igual.
- El plazo: con una fecha cercana, la empresa sabe que tiene que organizar la visita pronto.
- La resistencia y el sistema, si los conoces: vienen en el proyecto o en el informe de la inspección. Si no, la empresa los propone.
- Dónde y cómo localizarte: municipio, provincia, nombre, email y teléfono. Pedimos los dos canales porque la empresa llama para concertar la visita y nosotros te escribimos para decirte a quién la hemos pasado.
Qué hacemos
Recoger tu solicitud, revisarla y, si hay una empresa aplicadora con cobertura en tu zona, ponerte en contacto con ella y decirte cuál es. El trabajo de encontrar quién hace ese sistema en tu provincia lo hacemos nosotros.
Qué no hacemos
- No aplicamos pintura intumescente, mortero ni placas, ni sellamos pasos de instalaciones: eso lo hace la empresa aplicadora.
- No calculamos la resistencia que necesita tu estructura: la fija el técnico del proyecto o el informe de la inspección.
- No emitimos certificados. El certificado de aplicación lo firma la empresa que aplica y mide.
- No damos presupuestos. Recogemos los rangos publicados, con su fuente, pero el precio de tu obra solo lo puede dar quien ve la nave.
- No te vamos a llamar para venderte nada. El canal es el formulario; quien te llama después es la empresa.
Qué te cuesta a ti
Nada: pedir presupuesto es gratuito y no te compromete a nada. Si la visita o el estudio de la empresa tuvieran algún coste, te lo tiene que decir antes de ir.
Por qué a una sola empresa, y por qué te decimos cuál
Repartir el mismo contacto entre varias empresas acaba en varias llamadas en pocos días y en presupuestos que no se pueden comparar porque nadie ha medido la estructura con calma. Aquí tu solicitud va a una sola, y te decimos a cuál para que sepas quién te va a llamar y puedas comprobarla antes. Si no te encaja, dínoslo: si hay otra con cobertura en tu zona te la proponemos, y si no, te lo decimos.
Qué pasa con tus datos
Se los facilitamos a la empresa a la que pasamos tu solicitud, y solo para que te contacte con un presupuesto de lo que has pedido. No se venden ni se reparten entre varias. Al llegar, la solicitud recibe una clasificación automática que solo ordena la revisión: la decisión de pasarla, y a quién, la toma una persona. Todo está en la política de privacidad.