De qué hablamos
El mortero ignífugo es una mezcla de áridos ligeros y aislantes —vermiculita, perlita o fibras de lana de roca— con un aglomerante, generalmente de base cemento o yeso. Se proyecta en húmedo con una máquina sobre el acero o el hormigón y forma una capa que aísla el elemento del calor.
La vermiculita proyectada es el nombre que más se busca, pero es un caso de lo mismo: un mortero cuyo árido principal es la vermiculita. El de lana de roca es otra familia, con otras resistencias. Lo que importa no es el nombre, sino que el producto tenga ensayo para ese soporte y esa resistencia.
Cuándo se plantea
Compensa cuando hay mucha superficie que proteger, cuando la estructura va a quedar oculta tras un falso techo o en zonas donde el acabado no importa, y cuando la resistencia exigida es alta (R 90, R 120) y la pintura dejaría de ser viable. También se usa en forjados de chapa colaborante y en hormigón que no llega a la resistencia pedida.
Qué incluye un proyecto bien hecho
- Proteger el suelo, la maquinaria y lo que no se va a proyectar: el mortero ensucia.
- Preparar el soporte: limpio, sin grasa y, en acero, con la imprimación que pida el sistema; a veces malla.
- Proyectar con máquina en una o varias capas hasta el espesor del ensayo.
- Medir espesores con galga en puntos repartidos y dejar constancia.
- Certificado de aplicación con producto, soportes, espesores y resistencia.
Qué mueve el precio
- El tipo de mortero: perlita o vermiculita suele ser el más económico; lana de roca llega a resistencias mayores.
- El espesor, que sube con la R y con la esbeltez del perfil.
- La superficie: con más metros el precio por metro baja, porque montar la máquina tiene un coste fijo.
- La protección del entorno si la nave está en uso.
Cuánto cuesta
Los rangos publicados de mortero por metro cuadrado, por tipo y resistencia, están con sus fuentes en la página de precio de la ignifugación. El de tu nave sale de la visita.
Cuánto tarda
La proyección avanza deprisa: es la ventaja del sistema. Lo que alarga son los preparativos (proteger, imprimar, montar andamios o plataformas), el fraguado entre capas si hacen falta varias y la medición final de espesores.
Lo que suele complicarse
El mortero no admite golpes ni humedad permanente si el producto no está preparado para ello: en zonas de paso de carretillas o a la intemperie hay que elegirlo bien o protegerlo. Y es un acabado rugoso y claro: si la estructura va vista y la imagen importa, la pintura suele ser mejor opción.
Errores que salen caros
- Proyectar sin comprobar la imprimación. Si no es compatible, el mortero puede despegarse.
- No medir espesores. Sin mediciones, el certificado no se sostiene.
- Usarlo en exterior sin un producto para exterior.
Situaciones habituales
Una nave logística grande con cerchas ocultas sobre falso techo; un forjado de chapa colaborante que necesita R 90; una ampliación donde el proyecto pide R 120 y la pintura no llega.